Higiene femenina: el verdadero precio de la menstruación
Tal y como resalta Lucía Franco en su artículo la pobreza menstrual está ligada al fracaso escolar en el sentido de que aquellas alumnas que no tienen acceso a productos de higiene femenina sienten vergüenza y ansiedad lo que hace que puedan llegar hasta faltar a clase o si asisten al colegio durante la menstruación lo hacen con un sentimiento de incomodidad; por tanto no están relajadas ni concentradas durante las clases. Dicho esto, estoy de acuerdo con ella, la pobreza menstrual sí que puede afectar al rendimiento escolar.
Yo personalmente nunca he llegado a tratar el tema de la salud menstrual en el aula por el poco tiempo que paso con cada grupo de estudiantes, al dar clase en una escuela de idiomas que abre solo por las tardes. Cada hora estoy con un grupo distinto que después se marcha a sus casas o a otras actividades extracurriculares; quizá esa es también la razón por la cual no se ofrecen productos de higiene menstrual en mi centro.
Sin embargo, nos encontramos que un producto también casi
tan habitual como los productos de higiene íntima femenina como lo son las mascarillas COVID-19 que sí que están reguladas, lo que
nos lleva a preguntarnos por qué sí este producto, pero no de
higiene femenina que además son considerados un artículo de lujo.
En mi opinión creo que al ser el COVID-19 una enfermedad que
puede afectar a toda la población, incluidos los hombres, se presta más
atención a su accesibilidad. En cuanto a los productos de higiene menstrual,
por desgracia, hablamos de un tema aún tabú en el resto de la sociedad. Si no
se habla abiertamente de ello parece que no existe y por tanto no se destacan
sus problemas como es el factor económico.
Por lo cual una de las razones por las que yo creo que se consideran
artículos de lujo es por su precio, también puede ser por el empaquetamiento de
los productos, que en algunos casos se anuncian como algo divertido o sencillo
e incluso también habría que considerarse el tipo de publicidad que se hace de
ello. Y sobre todo quién maneja los precios y las tasas que pueden ser o no
personas menstruantes que probablemente nunca hayan pasado por dificultades
económicas y que en consecuencia, les sea difícil imaginarse lo caro que puede llegar
a ser costearse estos productos.
Comentarios
Publicar un comentario